Ella hoy va a chillar, ya se ha cansado de tanto llorar. La vida trae muchas decepciones pero, de vez en cuando y sin esperarlas, casi por sorpresa, también muchas alegrías.
Ella se ha dado cuenta de una cosa: para llegar a la felicidad hay que pasar por unos momentos de dolor. Sí, esa es la nueva lección que le ha dado la vida. Sufre y siente el dolor de esa forma podrás fortalecerte y crecer cada día.
Ella ya no es la misma. Ella se ha convertido en una insensible, que ha sabido aprender del dolor.
martes, 16 de marzo de 2010
domingo, 14 de marzo de 2010
Diario de una insensible XI.
Ella niña inocente. Ella chica despreocupada. Ella mujer con un largo futuro. Cae en una espiral en la que le es difícil salir. Todo lo que tiene, o ha tenido, se va desmontando poco a poco.
Sus pensamientos e ideas están confusos en algún rincón de su mente. De esa mente que no ve más que oscuridad. Negra oscuridad. Pero, a pesar de eso, siempre hay pequeñas luces, pequeños puntos de luz que hacen que vea las cosas de otra forma. Más grises. Porque nada es blanco o negro. No existen los extremos absolutos. Existen los términos medios, el justo medio.
Ella ya no es la misma. Ella se ha convertido en una insensible, que busca su término medio...
Sus pensamientos e ideas están confusos en algún rincón de su mente. De esa mente que no ve más que oscuridad. Negra oscuridad. Pero, a pesar de eso, siempre hay pequeñas luces, pequeños puntos de luz que hacen que vea las cosas de otra forma. Más grises. Porque nada es blanco o negro. No existen los extremos absolutos. Existen los términos medios, el justo medio.
Ella ya no es la misma. Ella se ha convertido en una insensible, que busca su término medio...
miércoles, 10 de marzo de 2010
Diario de una insensible X.
Ella, persona optimista con los demás. Ella, persona pesimista consigo misma. Ella amante de la vida, se ha convertido en una mera espectadora de su historia. Pasan imágenes ante ella. Imágenes confusas. Imágenes muy nítidas. Imágenes cargadas de recuerdos. Imágenes de nuevas experiencias. Pero se límitan a ser eso: Imágenes. Ya no disfruta de los momentos. No se esfuerza por sentir esas imágenes. Por vivirlas.
Ella lucha por sobrevivir cada día. Lucha para ser mejor cada día. Lo intenta con todas sus fuerzas. Pero la pregunta es... ¿Lo alcanzará algún día?
Ella ya no es la misma. Ella se ha convertido en una insensible.
Ella lucha por sobrevivir cada día. Lucha para ser mejor cada día. Lo intenta con todas sus fuerzas. Pero la pregunta es... ¿Lo alcanzará algún día?
Ella ya no es la misma. Ella se ha convertido en una insensible.
sábado, 6 de marzo de 2010
Diario de una insensible IX.
Ella sin miedo a amar, sin miedo a demostrar, vivía la vida. Disfrutaba de cada minuto, aprovechaba hasta el mínimo segundo que tenían juntos. Ahora ya no le queda nada, vaga solitaria por la ciudad. Piensa y recuerda. Eso es lo peor: recuerda. Cualquier rincón, por muy lejos que esté, hace que ella le recuerde. Hace que piense en todo lo que tenía, en lo que tenían.
Su ánimo decae cada día, cada momento. Pero siempre hay esperanza, aunque ésta esté lejos. Esperanza por tiempos mejores. Esperanza por volver a tener la felicidad de antes.
Ella ya no es la misma. Ella se ha convertido en una insensible, que tiene la esperanza de ser feliz...
miércoles, 3 de marzo de 2010
Diario de una insensible VIII.
Ojalá ella encontrara la fórmula perfecta para aliviar su malestar. Ojalá existiera el remedio que le ayudara a salir de esta espiral en la que se ha metido. En esta montaña rusa en la que se ha convertido su vida. Días arribas pero demasiados días abajo.
Se disfraza con máscara de carnaval para ocultar su cara. Finge una sonrisa cuando por dentro su corazón, a punto de morir, sigue llorando. Sigue sufriendo y sintiendo el dolor. Ese dolor intenso que la mata por dentro.
Está confusa. No sabe qué pensar, qué decir, cómo actuar. Ojalá todo fuera distinto. Ojalá que todo esto fuera tan sólo una pesadilla. Pero no, esto se llama: La cruda realidad.
Ella ya no es la misma. Ella se ha convertido en una insensible.
Se disfraza con máscara de carnaval para ocultar su cara. Finge una sonrisa cuando por dentro su corazón, a punto de morir, sigue llorando. Sigue sufriendo y sintiendo el dolor. Ese dolor intenso que la mata por dentro.
Está confusa. No sabe qué pensar, qué decir, cómo actuar. Ojalá todo fuera distinto. Ojalá que todo esto fuera tan sólo una pesadilla. Pero no, esto se llama: La cruda realidad.
Ella ya no es la misma. Ella se ha convertido en una insensible.
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